Una red escolar de observación ambiental. Cada colegio, una estación; cada estudiante, un instrumento. Los estudiantes miden el ruido y la luz de sus propias salas, y producen la evidencia para mejorarlas.
Cada sala de clases tiene condiciones medibles que determinan, todos los días, si un espacio permite o no aprender. En Chile no existe una red que las observe a escala de aula y de barrio. Lo que no se mide, no se discute, no se prioriza y no se corrige.
Tres piezas que trabajan juntas: instrumentos, un informe y un mapa nacional.
Sonómetro, luxómetro y fotómetro. Se abren con un enlace: sin instalar, sin cuentas, en cualquier teléfono.
El curso recorre sus salas con un protocolo común y genera el informe del establecimiento, listo para entregar a dirección.
Cada colegio es una estación en el mapa de Chile. La comparación hace visible la desigualdad de condiciones.
No pedimos financiar un desarrollo incierto. Proponemos escalar un producto que ya funciona, desplegado y operativo hoy.
El potencial: miles de establecimientos, en todas las comunas, midiendo con protocolos comunes. La imagen muestra una simulación de la red poblada —una proyección honesta de la visión, no datos reales— sobre el portal que ya existe.
La idea de que las escuelas sean estaciones de una red científica lleva tres décadas funcionando. El programa GLOBE (NASA · NOAA · NSF) tiene escuelas de todo el mundo midiendo el ambiente con protocolos estandarizados.
latitudLAB es un GLOBE chileno de ruido y luz — con el teléfono como sensor (sin comprar instrumental) y la controversia local como eje (la ciencia ancla en un problema propio).
Una universidad —a través de su vinculación con el medio o su PAR Explora—, un Servicio Local de Educación, un municipio o una fundación que adopte la red y la escale en su territorio. Una alianza de doble vía.
El vehículo natural existe y está financiado: los PAR Explora de ANID, ejecutados por universidades, ya conectan investigadores con escuelas. latitudLAB puede ser su red de medición ciudadana.
45 minutos: mostramos la plataforma en vivo, revisamos el plan del piloto y acordamos una primera colaboración. Partimos pequeño —un colegio, un semestre— y crecemos con evidencia en la mano.